Alabado sea Dios.
No es permitido para el musulmán tragar sangre, sea poca o mucha, ni en Ramadán ni en otros momentos, porque la sangre está prohibida, salvo si es tragada por error o de manera involuntaria; en tal caso, no hay nada reprochable. Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español): {Sepan que [Al-lah] les ha prohibido [consumir] solamente la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo y la del animal que haya sido sacrificado invocando un nombre distinto al de Al-lah. Pero quien se ve forzado por la necesidad, no por deseo y sin excederse, no comete pecado al hacerlo. Al-lah es Absolvedor, Indulgente} [Corán 2:173].
Los eruditos del Comité Permanente para la Emisión de Fatwas fueron consultados: “En ocasiones, una persona puede sufrir un corte y lamer la sangre que brota, lo que hace que la trague; o sus encías sangran y traga la sangre que sale. ¿Hay algo reprochable en ello?”.
Respondieron: "No es permitido tragar sangre deliberadamente, porque está prohibida. Al-lah, Exaltado sea, dice (lo que se interpreta así en español): {Les es prohibido [comer] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre…} [Corán 5:3].
En cuanto a tragarla involuntariamente, en ese caso no hay culpa" (Fatáwa Al-Laynah Ad-Dá’imah, 22/272).
Y Al-lah sabe más.